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¡La vanguardia rusa ha llegado a Madrid! En las últimas semanas, la revolución artística que se desarrolló en Rusia durante el primer tercio del siglo XX es la protagonista de varias exposiciones en la capital española. Por un lado, en la Fundación Mapfre se puede visitar hasta mayo la exposición De Chagall a Malévich: el arte en revolución, con más de 90 obras de los artistas que renovaron el campo del diseño gráfico y cuyo trabajo arrancó en la Revolución de Octubre de 1917. Y por otro lado, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ha presentado un montaje especial titulado Pioneras. Mujeres de la vanguardia rusa, que reivindica la importante participación de las artistas femeninas en este movimiento artístico.

Durante las primeras décadas del siglo XX, el arte en Europa experimentó un cambio radical originado por el debate entre las teorías artísticas que defendía el arte abstracto frente a la figuración. Pero en Rusia, el arte dio un paso hacia una faceta más social.

Artistas de la Vanguardia Rusa (de izquierda a derecha): V. Tatlin, A. Rodchenko y V. Stepanova, L. Popova y K. Malévich.

 

El chispazo que originó la Revolución de Octubre de 1917 provocó una ruptura definitiva con el clasicismo y propuso una nueva forma de entender el arte. Esta nueva corriente a la que se denominó como “Vanguardia Rusa” abarcaría todas las ramas del arte: pintura, escultura, teatro, cine, cartelería… y por supuesto, arquitectura, decoración y diseño. Por ello, esta semana dedicamos este post a revisar las creaciones de la Vanguardia Rusa que transformaron la decoración y el diseño.

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Arte en Revolución

Antes de la I Guerra Mundial, el arte en Rusia tenía una fuerte inspiración en las dos tendencias artísticas más potentes de Europa: el cubismo y el futurismo.

La Revolución de 1917 trajo consigo una nueva corriente de pensamiento que partía del concepto de crear un “nuevo hombre socialista”, lo cual implicaba una revolución que se extendía a todos los sectores, incluyendo el arte y el diseño. Los artistas comenzaron a buscar nuevas formas de expresión artística acordes con el nuevo orden: había que enfocar el arte y el diseño a las necesidades del proletariado.

En 1920 se publicaron dos manifiestos: “El programa del Grupo Constructivista” y un “Manifiesto Realista”. Los artistas del Constructivismo, movimiento artístico que había surgido unos años antes de la Revolución, abogaban en estos manifiestos por un arte que contribuyera al nuevo orden social. De esta forma, empezaron a diseñar y crear arte y arquitectura productiva y utilitaria.

El arte ya no explicaba el mundo, sino que se involucraba en él. Todo objeto artístico creado se enfocaba a un consumo accesible. Este cambio de paradigma provocó la aparición de un nuevo consumidor social. El pueblo, por fín, tenía acceso al arte. 

Cartel propagandístico de 1924 en el que el pueblo pedía Libros. Diseño de A. Rodchenko.

 

La “Bauhaus rusa”: la escuela Vkhutemas

En 1920, por decreto del gobierno soviético, se creó la Vjutemás o Vkhutemas. Fue el Departamento de Arte (IZO) el que impulsó la creación de estos Talleres de Enseñanza Superior de Arte y Técnica, a modo de escuelas estatales de arte y diseño.

Situados en Moscú, compartían el mismo espíritu didáctico y a la vez rupturista de la Bauhaus, que había comenzado su andadura un año antes: formar artistas para la industria y plantear un nuevo concepto de artista-artesano distinto al artista tradicional. Es por ello por lo que los Vkhutemas se conocerían familiarmente como “Bauhaus rusa”.

Los Vkhutemas, que partían de las bases teóricas de las vanguardias europeas, serían el mejor ejemplo de este nuevo concepto de arte y diseño en la sociedad socialista.

Sería en estos talleres donde el Constructivismo se desarrollaría y alcanzaría la cúspide de su influencia. En paralelo, otras vanguardias estuvieron muy presentes durante estos años, como el Suprematismo y el Racionalismo.

Edificio de los Vkhutemas en 1920. Exterior y aula-taller donde los alumnos exponían sus diseños.

 

Durante la década que los Vkhutemas estuvieron en activo, la producción soviética fue muy extensa. Desde elaboración de vajillas y menaje artístico-propagandístico, mobiliario destinado a las zonas de trabajo, aparejos para la labor de los campesinos, nuevos diseños de calzado y ropa de trabajo, y juguetes para niños; hasta la realización de una nueva imagen para la decoración de los centros educativos, los museos y los teatros.

 

Nuevas ideas, nuevos diseños

Como ya hemos mencionado, las bases de la enseñanza de los Vkhutemas se fundamentaban en el Constructivismo. Sus características principales eran la utilización de formas abstractas, creación de diseños funcionales, uso de materiales económicos (madera contrachapada, tubo de acero) y la desaparición, casi completa, de los elementos decorativos.

Todos los artistas de este movimiento compartían la misma meta: la creatividad colectiva y el utilitarismo de las formas artísticas.

El campo del interiorismo y el mobiliario tuvo como principales representantes a Alexander Rodchenko (1891 – 1956) y a Vladimir Tatlin (1885 – 1953).

En el caso del interiorismo hay que decir que la mayoría de las propuestas por parte de los artistas eran ideas irrealizables. En aquellos años, la Unión Soviética tenía un alto porcentaje rural y carecía de una infraestructura industrial potente y acorde a las propuestas que querían llevarse a cabo. Es por ello que la mayor parte de estos proyectos se quedaron como prototipos y maquetas.

Aun así, podemos destacar un proyecto que sí se llevó a término y que es digno de mención. En 1925 se celebró en París la Exposición Internacional de Artes y Decoraciones Artísticas Modernas. La propuesta de la Unión Soviética fue un pabellón realizado por el arquitecto Konstantin Melnikov (1890 – 1974) que destacó por una novedosa estructura minimalista y el diseño económico de sus materiales. Sus grandes ventanales cuadriculados, acordes con su estructura geométrica, y una escalera al aire libre colocada en la parte lateral, formaban un edificio equilibrado.

Diseño, original y maqueta del Pabellón soviético en la Exposición Internacional de Artes y Decoraciones Artísticas Modernas de 1925 en París, realizados por Melnikov.

 

En su interior, Rodchenko había diseñado el “Club de trabajadores”, un espacio de ocio destinado al pueblo. En él, la clase trabajadora tenía acceso a nuevas formas productivas de pasar su tiempo de ocio: mesas de ajedrez, biblioteca y zona de lectura, etc.

“Club de trabajadores” (Worker’s Club) diseñado por A. Rodchenko para el Pabellón soviético de la Exposición de 1925.

 

La propuesta soviética, que contrastaba con otros pabellones de líneas más clásicas, fue la ganadora del Grand Prix y un modelo a tener en cuenta para el resto de países.

Diseños y originales para Mesa de Ajedrez (Chess table) de A. Rodchenko para el ‘Club de trabajadores’ de 1925.

 

Otros arquitectos como Moisei Ginzburg (1892 – 1946), Mikhail Okhitovich (1896 – 1937), Ilya Golosov (1883 – 1945) y los hermanos Vesnin (Leonid, Viktor y Alexander) serían los encargados de realizar los proyectos para viviendas comunales, fábricas, clubs de ocio, escuelas gratuitas, teatros… etc.

Planos para viviendas “comunales” de M. Okhitovich y diseños y original del Workers’ Club de Zuev, realizado en 1929 por I. Golosov.

 

El caso del mobiliario es bastante similar al anterior. Para el diseño de las nuevas piezas destinadas a los hogares del pueblo, lo primero que se tuvo en cuenta fue la viabilidad económica. Ello llevaría a la exploración de nuevos materiales de carácter industrial (contrachapados, acero, etc.) para realizar estos diseños.

Mesas, sillas y el resto de mobiliario básico de las viviendas debían ser, además, piezas funcionales, por lo que se hizo un énfasis especial en el uso de la geometría y los volúmenes en los diseños.

En el diseño de mobiliario, el confort burgués es sustituido por el funcionalismo geométrico de las piezas.

Aleksei Galaktionov (1906 – 1962), estudiante en Vkhutemas, creó una cama “plegable” que, una vez doblada, se convertía en una mesa. Con una estructura metálica, las bisagras centrales permitían doblar la cama por la mitad y que el cabecero y el piecero se plegaran hacia dentro, quedando una “caja” cuya superficie hacía las veces de mesa de comedor.

Reconstrucción y fotografías de los “diseños-combinados” de A. Galaktionov publicados en la revista Constructivista Lef .
Conjunto de sillas y mesas, diseño de Nikolai Suetin, 1924.
Diseño y original de la Silla Tatlin (Tatlin Chair), de 1927, llamada así en homenaje a su autor.

 

 

Por otro lado, destaca la producción de piezas de cerámica en este período. La cerámica constructivista se caracterizaba por su decoración basada en motivos suprematistas, es decir, formas geométricas de colores vivos sobre un fondo blanco y plano. Estos motivos producían una fuerte impresión de dinamismo y modernidad que, unido a las nuevas formas geométricas, dieron como resultado tazas, platos, teteras y otras piezas cuyo diseño nos sigue pareciendo actual.

Kazimir Malévich (1879​ – 1935), ayudado por los estudiantes Nikolai Suetin (1897 – 1954) e Ilya Chashnik (1902 – 1929) fueron los artífices de muchos ejemplos de este tipo de piezas.

Tetera-reloj y conjuntos de tetera y tazas de K. Malévich.
Diseños de teteras, platos y tazas de N. Suetin.

 

 

Por último, queremos destacar el trabajo de Varvara Stepanova (1894 – 1958)Liubov Popova (1889 – 1924) en el campo del diseño textil.

Las formas y figuras geométricas también fueron las claves para el diseño de las piezas textiles. Las formas triangulares, cuadradas, rectangulares o circulares, generaban una sensación de dinamismo y multidimensionalidad. La ropa deportiva, muy importante en la nueva sociedad rusa, y el vestuario para los actores de teatro, convirtieron el sector del diseño textil en uno de los más innovadores. Así, en poco tiempo, estas prendas fueron reproducidas a nivel industrial.

Stepanova fue la encargada de diseñar la “ropa industrial” para diferentes profesiones. Estos uniformes se caracterizaban por el aspecto unisex y la ausencia de adornos decorativos.

Diseños de V. Stepanova y L. Popova para los distintos uniformes deportivos y para los trabajadores del estado.
Estampados diseñados por V. Stepanova en los años 20.

 

Vkhutemas vs. Realismo Socialista

En 1930, el espíritu “experimental” de Constructivismo ruso se topó con el estalinismo. Durante esa década, los artistas de este movimiento comenzaron a ser marginados en pro del estilo artístico que se convertiría en el oficial de la Rusia soviética: el realismo socialista.

Stalin abogaba por un estilo mucho más conservador y académico, conceptos que no se encontraban en las Vkutemas. De esta forma, estos talleres que debido a las presiones políticas, unos años antes habían cambiado su organización interna y su nombre por Vkhutei (Institutos), se clausuraron en 1930.

J. Stalin retratado por A.M.Gerasimov (1881-1963) en un estilo pictórico propio del realismo socialista.

 

Sin embargo, pese a su corta vida, la importancia de las Vkhutemas no se centra sólo en su época. Al igual que sucedió con la Bauhaus, estos centros fueron algo más que una escuela de arte y diseño soviética: su influencia abrió una nueva vía para la enseñanza artística y el desarrollo del diseño actual.

Su legado fue muy importante en el diseño de la segunda mitad del siglo XX. Movimientos como el Estilo Internacional (conocido como Racionalismo a partir de 1945), el Organicismo, el Estilo Escandinavo o el Funcionalismo de los años 60 y 70, bebieron de los avances y diseños de las Vkhutemas.

 

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