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La historia no siempre ha sido lo justa que debiera a la hora de reconocer el trabajo y el mérito de las mujeres en los distintos ámbitos laborales. Por supuesto, en el campo del diseño y la arquitectura ha ocurrido algo similar. Aunque siempre se han considerado profesiones mayoritariamente masculinas y los grandes nombres que todos conocemos siempre son los masculinos, la realidad es que existen importantes proyectos de diseño e interiorismo cuya autoría es femenina.

¿Pero por qué existe tan poca información al respecto? Lo cierto que muchas de estas mujeres trabajaron durante toda su vida junto a sus parejas o maridos, y sus proyectos han sido erróneamente atribuidos a ellos por ser la cabeza visible de la pareja.

Por eso, esta semana con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, queremos que conozcáis a algunas de las mujeres que cambiaron la historia de la decoración y cuyo legado es imprescindible que sea conocido.

Rescatar el legado de estas decoradoras e interioristas nos permite reconocer el papel fundamental que ha tenido la mujer dentro de este ámbito.

 

Eileen Gray (1878-1976)

 

Fue una de las primeras mujeres en conseguir reconocimiento internacional en el campo del diseño industrial, un ámbito que, hasta su llegada, era eminentemente masculino.

Nacida de Irlanda, se convirtió en una arquitecta y diseñadora de muebles muy popular. Desarrolló su trabajo en Francia, realizando piezas lacadas en combinación con maderas exóticas y adornos abstractos de influencia japonesa. Su trabajo es el reflejo los preceptos del movimiento moderno conocido como el ‘International Style’. Muestra de ello es la famosa Casa E-1027 que diseñó y construyó a finales de los años 20. Esta residencia a orillas del mar se convirtió en un hito de la arquitectura moderna.

Una de sus obras más importantes fue el diseño para el lujoso apartamento parisino en la Rue de Lota, en el cual empleó cuatro años y en el que incluyó una de las piezas más famosas de mobiliario de la historia: el sillón Bibendum. Éste, junto con otros muebles que creó durante los años 20, como la mesa Adjustable o el sofá Day Bed, se han convertido en piezas icónicas gracias a su diseño sofisticado y práctico.

El éxito de sus proyectos le llevó a crear la Galerie Jean Desert, en París, espacio en el que expuso y vendió sus piezas. El trabajo de su vida se basó en la búsqueda de formas simples y materiales más asequibles destinados a un público con una capacidad adquisitiva menor. Buscó y realizó diseños que pudieran producirse en serie y que cambiasen el estilo de vida de la sociedad actual, llegando a fusionar el valor artístico de sus piezas con el funcionalismo.

 Interior del apartamento en la Rue de Lota, en París (1924), piezas de mobiliario diseñadas por Eileen Greyo y la Galerie Jean Desert.

 

Dorothy Draper (1889 – 1969)

 

En 1923 fundó su propia empresa: ‘Dorothy Draper & Company, la primera empresa de diseño de interiores en Estados Unidos. Fue la primera en “profesionalizar” la industria del diseño de interiores como profesión.

Por su origen aristocrático, Dorothy había viajado en varias ocasiones a Europa, donde conoció de primera mano los estilos históricos, los mismos que sentarían las bases de sus propuestas modernas e innovadoras.

Con un estilo propio entre el barroco y el kitsch, conocido como “Barroco Moderno”, sus diseños estaban llenos de combinaciones contrastadas de colores saturados y vibrantes. Además de las distintas mezclas de texturas y estampados, incluía en sus diseños adornos de yeso y molduras sobre puertas, paredes y techos. Elementos decorativos como espejos, telas, papeles tapizados y objetos exóticos, formaban combinaciones únicas y atrevidas. Este estilo tan peculiar acabaría recibiendo el nombre de “the Draper touch.

Entre sus trabajos más reconocidos se encuentran el restaurante del Metropolitan Museum of Art en New York (conocido como “The Dorotheum”), el Carlyle Hotel en Nueva York, el Palacio Quitandinha en Brasil, el Hotel The Greenbrier en West Virginia, el Hotel Arrowhead Springs en California y el Restaurante Camellia House en Chicago.

El restaurante del Metropolitan Museum of Art de Nueva York y el Hotel The Greenbrier en West Virginia.

 

El año 2006 marcó un hito en la industria del interiorismo y la decoración cuando el Museo de la Ciudad de Nueva York le dedicó una retrospectiva por su legendaria obra, siendo la primera vez que un museo dedicaba una exposición a la carrera y obras de una diseñadora de interiorista.

 

Margarete Schutte-Lihotzky (1897 – 2000)

 

Fue una arquitecta vienesa, concretamente, la primera estudiante femenina en la Kunstgewerbeschule, la Universidad de Artes Aplicadas de Viena. Desde que comenzara a trabajar en 1921 basó sus proyectos en el concepto ‘Sozialer Wohnbau’: viviendas sociales asequibles y cómodas destinadas a la clase trabajadora. Además, se centraría en mejorar los espacios domésticos con el fin de facilitar el trabajo de la mujer en el hogar.

En 1925 se trasladó a Frankfurt, donde comenzó a incorporar sus propias ideas para la racionalización y reorganización doméstica. De esta época son sus famosas ‘Frankfurt Küche‘ (“Cocina de Frankfurt”) a las que Margarete aplicaría y desarrollaría todas sus ideas basadas en el ahorro y eficacia del trabajo. El concepto se basaba en que, en los pocos metros disponibles de los pequeños apartamentos, todo estuviera a mano y bien organizado. Para ello, ideó un sistema de módulos que permitía adaptar su instalación a las distintas medidas del espacio disponible de las viviendas. Además, por primera vez, se incorporaron las superficies metálicas y alicatadas que permitían una limpieza fácil.

Este nuevo concepto de cocina transformó la vivienda moderna y fue la base para las cocinas de las viviendas occidentales.

Originales y reconstrucción de la ‘Frankfurt küche’ de Margarete Schutte-Lihotzky.

 

Andrée Putman (1925 – 2013)

 

Andrée comenzó su andadura en el campo del diseño como reportera para prestigiosas revistas que le permitieron conocer a muchos artistas e intelectuales de la época.

Después de trabajar como directora artística en distintas empresas de diseño, como Créateurs & Industriels, una empresa vinculada a la industria textil que quebró a finales de los 60, con 53 años decidió fundar Ecart, su propia tienda de muebles decó. Sus diseños se basaron en los de los diseñadores olvidados de los años 30, como Eileen Gray, Pierre Chareau, René Herbst, Jean-Michel Frank y Robert Mallet-Stevens, entre otros.

Sus diseños elaborados con acabados limpios y sencillos, se hicieron muy populares. Esto le valdría el reconocimiento de sus contemporáneos y encargos de gran envergadura. A ella se le debe la creación del primer ‘hotel boutique’ en 1984: el Morgans Hotel, en la ciudad de Nueva York. En este proyecto reafirmó su estilo con habitaciones sobrias pero elegantes, mezclando materiales opulentos y sencillos, superficies transparentes y opacas, y el que se convirtió en su recurso más emblemático y conocido: los suelos en dameros blanco y negro.

Interior del Morgans Hotel en Nueva York, el primer hotel boutique, y varias piezas de mobiliario diseñadas por Andrée Putman.

 

Este proyecto fue el decisivo y el que le valió el título como reina de la elegancia francesa. Gracias a él, le siguieron otros tantos como: el Hotel Le Lac en Japón; el Hotel Im Wasserturm en Alemania y el Hotel Sheraton en Roissy-Charles de Gaulle en París. También tiendas para Azzedine Alaia, GuerlainBalenciaga, Bally Lagerfeld; y museos como el CAPC, o el Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos.

Hoy en día, y desde 2007, su hija Oliva Putman es la directora de arte del Studio Andrée Putman. Creado en 1997, está especializado en diseño de interiores, de productos y escenografía. Su hija y su estudio han sabido mantener el estilo ‘super-chic’ que caracterizaba a Andrée.

 

Iris Apfel (1921 – )

 

Con 97 años, Iris Apfel es una de las figuras más icónicas del diseño de interiores del siglo XX.

Cursó estudios de Historia del Arte en Nueva York, pero profesionalmente siempre se dedicó al interiorismo. En 1948 se casó con Carl Apfel con el que fundó su compañía textil y de diseño de interiores ‘Old World Weavers. Su estilo propio, su gusto por las antigüedades y los interiores abarrotados de objetos decorativos le valieron la fama tras diversos proyectos de diseño y restauración. Sus proyectos más prestigiosos fueron los de decorar durante más de 9 mandatos consecutivos la residencia del presidente de Estados Unidos (de Truman a Clinton), lo que le valió el título de “la interiorista de la Casa Blanca”.

Iris Apfel en su apartamento de Nueva York, fiel reflejo de su estilo único.

 

Difícil de catalogar, los trabajos de Iris son únicos, un tanto excéntricos y cercanos a lo barroco. Tanto sus proyectos como sus estilismos están basados en el “más es más”, mezclando lo moderno y lo antiguo, lo lujoso y lo depreciado.

A día de hoy sigue activa y su larga trayectoria nos deja un legado que muestra que siempre se puede ser inconformista sin necesidad de estar ceñido a un dogma.

 

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Estas son sólo algunas de las mujeres a las cuales les debemos tanto en materia de decoración e interiorismo. Pero hay muchísimas más cuyo trabajo, hoy día, aún no se ha reconocido pero que han servido de inspiración a las actuales mujeres que se dedican a esta profesión. ¡Atrévete a descubrirlas!

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