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Se acerca San Valentín y, de pronto, comienzan a aparecer las típicas publicaciones en blogs y páginas web que nos aconsejan cómo decorar nuestro hogar para esta ocasión. Sin previo aviso, nos vemos inundados de ‘posts’ que nos recomiendan sembrar nuestro salón o dormitorio con el ‘trío romántico’ por excelencia: velas, flores y corazones. Y lo cierto y verdad es que con estos tres elementos podemos conseguir darle un toque especial a nuestro comedor y sorprender para esa cena a la luz de las velas o que nuestro dormitorio tenga un aspecto de ensueño para una noche de pasión.

Pero, ¿por qué no apostar por una decoración romántica para el resto del año? Por supuesto, no estamos aconsejando usar el ‘trío romántico’ los 365 días del año, pero sí darle un toque romántico a tu hogar. Hoy día, que pasamos tanto tiempo en la oficina y que las prisas y el estrés se han asentado en nuestras vidas, queremos volver a casa y encontrarnos un lugar acogedor y tranquilo, que trasmita buenas sensaciones. ¿A quién no le gustaría que su vivienda fuera un remanso de paz? ¿Y cómo podemos conseguir esto? Sigue leyendo y te desvelamos las claves para darle a tu hogar un toque romántico.

 

La corriente romántica en el interiorismo

La realidad es que elegir el estilo romántico para la decoración de tu hogar es siempre un acierto: con muy poco conseguiremos que una vivienda tenga un aspecto más cálido y los espacios resulten más acogedores.

Si bien es cierto que este estilo suele asociarse con lo femenino, se pueden crear ambientes románticos adecuados para toda la familia. Porque el estilo romántico es, principalmente, sofisticado y elegante.

Cuando hablamos de ‘estilo romántico’ tenemos que retrotraernos hasta finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX y situarnos en el Romanticismo, una de las épocas más importantes para el arte. Este estilo, muy vinculado al Barroco por su solemnidad y majestuosidad, se caracterizaba por buscar la calidez y el confort en sus espacios. Con el Romanticismo tuvo lugar un importante despliegue de los textiles con los que se buscaba dar esa sensación acogedora. Ricas telas eran utilizadas para cortinajes, vestir las paredes y tapizar sillones, sofás y nuevas piezas de mobiliario surgidas en esta época, como el sillón ‘tête-à-tête’ creado en el siglo XIX en Francia.

¿Hay algo más romántico que esta pieza compuesta por dos sillones contrapuestos, cuya sugerente forma en S separaba a los enamorados, pero les permitía mantener el contacto visual y la discreción durante el cortejo? Con los años, su uso se popularizaría como el ‘sillón de los enamorados’ (Loveseat) en el Romanticismo inglés.

 

Una variante muy conocida del estilo romántico es la corriente que apuesta por incluir muebles y complementos vintage a la decoración. Por supuesto nos referimos al estilo Shabby Chic. El Shabby Chic nació en la época de las grandes casas de campo británicas y significa literalmente “desgastado y sofisticado”, de ahí que las piezas clásicas o vintage recuperadas y con un nuevo aspecto sean un ‘must’ para conseguir este estilo. Ahí radica la diferencia del estilo Shabby chic con el estilo vintage, estilos que a veces han tendido a confundirse: aunque ambos estilos sientan predilección por las piezas de aspecto usado y desgastado, el shabby chic siempre busca el toque romántico mediante el uso de tonos blancos y pasteles y por su especial atención a los detalles que aporten una sensación visual de confort: cojines, colchas y cortinas.

Ahora que ya conocemos las diferencias entre el estilo Clásico Romántico y el Shabby Chic y lo que estos estilos pueden aportar a nuestro hogar, ¿estás listo para darle ese toque elegante y sofisticado y crear un ambiente único?

 

Las claves para crear un hogar ‘romántico’

Ahora, inspirándonos en la esencia del estilo romántico del pasado, pero con toques actuales de acuerdo a los estampados y complementos contemporáneos, os damos las claves con las que podréis dar a vuestro hogar un aspecto elegante y sofisticado.

Crea ambientes que transmitan tranquilidad y elegancia

Como mencionábamos anteriormente, el blanco y los tonos tierra, beige y crema son los más adecuados para conseguir estas sensaciones. Pero para no caer en el minimalismo, recomendamos que vayáis un paso más allá y optéis con un toque de verde menta o un rosa empolvado para destacar alguna de las paredes de la habitación. En dormitorios, incluso, podéis apostar por un bonito papel de motivos florales o vegetales.

Rescata piezas antiguas

Ya decíamos que el estilo Shabby Chic se caracterizaba por el uso de muebles antiguos a los que se les daba una nueva imagen. Seguro que tienes una antigua butaca o aparador que merece una segunda vida. Mediante la técnica del craquelado o ‘chalk paint’ en colores claros como el blanco o el rosa se pueden dar un aspecto nuevo a esas piezas que tienes por casa o en el desván. Además de ahorrar, conseguiremos que nuestros muebles sean únicos.

Madera y metal, materiales aliados

Estos son los materiales que debes buscar para que tus muebles tengan el aspecto clásico y romántico y creen ese ambiente elegante. Ambos materiales, con su aspecto natural, transmitirán ese aspecto que refleja el paso del tiempo. Muebles de madera tallados, con detalles de pasamanería y hierro. Los cabeceros y las sillas con respaldos en hierro serán un acierto.

Los textiles estampados siempre presentes

Hemos hablado de la importancia de las telas en el estilo romántico del siglo XIX por la sensación cálida que transmitían y cómo sus tejidos gruesos, suaves y con motivos complejos creaban ambientes elegantes. Hoy en día los textiles siguen ocupando un lugar preferente en el estilo romántico: escoge telas suaves, como el terciopelo o el lino, y combínalos con otras de estampados florales y elementos de la naturaleza. Procura que la paleta cromática sea la misma que los tonos de las paredes y aplícalo en cortinas o cojines.

Flores sí, pero con moderación

Ya sea en los textiles, como decíamos en el punto anterior, o en un papel de pared, un jarrón de flores sutiles y en tonos claros (para que no acapare todo el protagonismo) debe ser parte de la decoración. Para los reacios a las flores o si no queremos saturar con ellas, opta por pequeños detalles decorativos: espejos con marcos antiguos, velas (que aportarán un olor especial a nuestro hogar, además de la sensación de calidez que estamos buscando), lámparas de sobremesa y marcos de fotos sencillos y en tonos claros.

 

Busca una iluminación cálida

Las lámparas y luminarias son elementos clave para conseguir un toque romántico en tu hogar. Se pueden sustituir las pantallas por otras nuevas en tonos claros para darles ese aspecto deseado y, por supuesto, optar por bombillas de luz cálida. Pero sin duda, la pieza clave de la iluminación romántica son lámpara de las lágrimas de cristal o lámparas de araña. Hazte con una, si no la tienes ya, y colócala en el centro de la habitación. ¡Se convertirá en la pieza estrella!

Crea un dormitorio elegante para soñar.

Si hay una habitación de la vivienda que se presta para el estilo romántico y en la que deberíamos adoptarlo, esa es sin duda el dormitorio. El dormitorio debe ser el lugar principal de tu hogar de las buenas sensaciones, así que céntrate en él. Escoge un cabecero de capitoné o uno de hierro forjado con formas sinuosas. ¿Y qué tal un sencillo dosel con tela de tul? Le daría a tu dormitorio ese efecto romántico. Compleméntalo con ropa de cama de lino o algodón egipcio tonos neutros y el efecto será total.

 

Con estas claves que hemos dado ya estáis preparados para darle a vuestro hogar el toque romántico que necesita. Si bien preferís no adoptar este estilo al 100%, podéis empezar por añadir algunos detalles sutiles o incluir los tonos pastel en vuestra decoración. Lo importante es que adaptéis este estilo a vuestras preferencias y lo personalicéis a vuestra manera.

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